
Un partido que honró la historia: fútbol, toque, entrega, triunfo agónico, ambiente copero. Esas cosas intangibles que hacen a la identidad de un hincha. Nos queda ahora una visita chivísima a La Plata el 20/8 para definir la serie.
El partido
Martes a la noche, TV en directo y 4ºC de térmica no aminalaron a la multitud roja que prácticamente llenó la cancha y alentó todo el partido. En la popular no cabía un alfiler: en la avalancha del primer gol quien esto escribe rodó por los escalones y vio pasar su vida en un segundo (?) antes de poder incorporarse; frutilla como consecuencia.
Con respecto al rival, Estudiantes debe tener uno de los planteles con la mayor relación hijo de puta/equipo: Verón, la Gata Fernández y el auspicioso debut de Calderón en el podio de los más chiflados (¡Viejo cornudo!, fue el grito escuchado ayer), pero es un equipo jodido, armado, con tipos que tocan bien.
No obstante lo cual, el Rojo jugó mejor y el partido estuvo correctamente planteado. Fredes y Mareque cubrían las subidas del rival y pasaban al ataque cuando correspondía, mientras que Núñez y Gandín aportaron goles, y juego en el primer caso; aguardaremos para ver si se confirma o no el síndrome Ramón Hicks. La defensa anduvo firme, y en el medio Ledesma traba y juega sin chistar. Malgré, Assmann tuvo esos partidos que lo acercan menos a Pepé Santoro que a Ariel Rocha.
Lo que viene: el sábado debut en el Apertura en Liniers y en un par de semanas tenemos revancha contra Estudiantes y clásico contra el Órgano fiduciario.